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¿Fatiga mental? Te damos algunas claves para neutralizarla

Nuestro ritmo de vida, el trabajo, la incertidumbre, la complejidad de las relaciones o las expectativas que nos ponemos hacen que el estrés nos afecte a diario. Así, la fatiga mental es el resultado de una presión emocional, psicológica o intelectual continuada que disminuye o altera la eficiencia mental y nos hace sentir ansiosos, deprimidos, irritables y con una sensación de agotamiento que no está justificada por la actividad física.

Aunque en Maskom Supermercados sabemos que no podemos cambiar las circunstancias, algunos consejos para combatir la fatiga mental son:

  1. Cuida de tu cuerpo. Aliméntate bien, haz deporte y duerme las horas necesarias.
  1. Planifica el presente. Moverte en escenarios futuros o pasados te vuelve inoperante.
  1. Practica el optimismo. Los pensamientos negativos vienen solos, a los positivos hay que ir a buscarlos.
  1. Céntrate en tu círculo de influencia. Hay cosas que no puedes cambiar, pero siempre hay algo sobre lo que puedes tener influencia.
  1. Recupera el control de tu tiempo. Priorízate y no trates de complacer a todo el mundo.
  1. Expresa tus emociones. Facilita el equilibrio emocional y tiene efecto terapéutico.

Hipertensión ¿Qué puedes hacer?

Con la vuelta a las obligaciones del día a día, los horarios de cada miembro de la familia, el colegio, las extraescolares… Sea como sea tu estilo de vida, puede que el estrés y la ansiedad se presenten en tu vida. Y con esto, puede que tu tensión se vea comprometida y sufras de hipertensión, aunque quizás ni siquiera seas consciente de que la sufres, y es que, una de las características de esta enfermedad es que no presenta unos síntomas claros y que estos no se manifiestan durante mucho tiempo. Actualmente, en España, el 40% de la población adulta la sufre y cerca de un 14% ignora que tiene hipertensión.

La hipertensión arterial es una patología crónica que consiste en el aumento de la presión arterial de forma continua o sostenida. Para entenderlo mejor podríamos decir que es la presión que ejerce el corazón sobre las arterias para que éstas lleven la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo. La presión máxima se obtiene en cada contracción del corazón, y la mínima con cada relajación.

El desconocimiento de una elevada presión arterial puede derivar en problemas de salud mucho más graves. Aunque es una patología que se da en la población adulta también aparece en los más pequeños de la casa. Por ello, se recomienda empezar a medir la presión arterial a partir de los 3 años. También se debe tener en cuenta que el riesgo aumenta en personas con obesidad y vida sedentaria.

La presión arterial normal está por debajo de 120/80 mm Hg. Si esta se encuentra por encima de 140/90 mm Hg significa que la persona es hipertensa. La presión arterial elevada conlleva que el corazón, las arterias y los riñones realicen un sobreesfuerzo, lo que aumenta el riesgo de padecer infartos cerebrales y de miocardio, insuficiencia renal e insuficiencia cardiaca.

Consejos para evitarla

Algunas de las claves para combatirla o evitar sufrir de esta hipertensión pueden ser las siguientes:

  • No fumar. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas y fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Dejar este hábito tiene unos efectos positivos superiores a cualquier medicación para la hipertensión.
  • El alcohol. El consumo de alcohol, sobre todo cuando es excesivo, provoca el incremento de la presión arterial y otras alteraciones perjudiciales para el corazón y otros órganos.
  • Controlar el peso. El sobrepeso es una causa de hipertensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes.
  • Hacer ejercicio. La realización de ejercicio físico regular consigue bajar las cifras de presión arterial. Además, aumenta la masa muscular y la capacidad de esfuerzo, ayuda a controlar el peso y logra disminuir el riesgo cardiovascular.
  • Comer cardiosaludable. Se debe disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan. También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.

Seguir unos hábitos de vida saludables durante toda la vida reduce el riesgo de sufrir hipertensión. Y, si la persona ya la sufre, debe tomar medidas para su control. Un tratamiento correcto y mantenido disminuye el riesgo de sufrir los daños indicados.