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Triptófano ¿Para qué sirve y qué alimentos lo contienen?

El triptófano es un aminoácido esencial para nuestro organismo, pero nuestro cuerpo no puede producirlo, así que tenemos que obtenerlo a través de los alimentos que componen nuestra dieta.

En Maskom Supermercados te contamos hoy para qué sirve y qué alimentos contienen triptófano:

  • Combate la depresión. El cuerpo transforma el triptófano de los alimentos en serotonina, la hormona de la felicidad. Este neurotransmisor está implicado en la regulación del estado anímico, el estrés y el apetito.
  • Ayuda a dormir. Es básico para sintetizar la melatonina, la hormona clave para regular los ciclos de sueño y vigilia. De modo que necesitamos ingerir alimentos ricos en triptófano para descansar mejor y no padecer insomnio.
  • Mejora la circulación. Fundamental para el crecimiento y desarrollo, también es necesario para la producción de vitamina B3 o niacina, que asegura el buen funcionamiento de los sistemas nervioso y circulatorio, y mantiene la piel sana.
  • En carnes blancas y pescado azul. Pavo o pollo, que además son digestivas y tienen poca grasa. El pescado azul es rico en ácidos Omega-3, necesarios para sintetizar la serotonina
  • Fruta y lácteos. Para aprovechar al máximo el triptófano de la dieta, ésta también debe incluir vitamina B6 y magnesio. Lograrás todas estas proteínas de calidad en lácteos, cerezas y plátanos, chocolate negro, frutos secos y legumbres.

Aprovecha y realiza tu compra en Maskom Supermercados, donde por ejemplo, a través de nuestra marca propia Alteza, encontrarás una amplia variedad de productos con este aminoácido imprescindible para el cuerpo.

Cómo combatir el insomnio

Si te cuesta conciliar el sueño, si te duermes muy rápido y luego despiertas muy pronto, o tus ciclos se sueño consisten en dormir-despertar, dormir-despertar constantemente cada noche, estás sufriendo insomnio. Esta alteración del sueño es un síntoma, una señal de que algo pasa en tu cuerpo y hay que buscar la causa que la provoca para acabar con ella.

Algunas son muy conocidas, como tomar muchos estimulantes (café, cola, drogas…), trabajar de noche y tener que dormir de día… También hay enfermedades mentales que lo provocan, como el Alzheimer o la esquizofrenia. Pero la causa más frecuente en los adultos de esta sociedad en la que vivimos, es el acúmulo de tensión durante el día. El origen puede estar en nuestra forma de ser: por exceso de responsabilidad, porque nos preocupamos por todo y tendemos a somatizar e interiorizar el estrés, y cuando llega la noche, el sueño no aparece. Entonces se convierte en una bola de la que no hay manera de salir: dormimos mal y estamos mal al día siguiente y entonces dormimos peor durante la noche.

Factores de riesgo:

  • El ritmo de vida actual: no tener unos horarios fijos, no disponer de horas de descanso o tiempo para realizar pequeñas paradas y desconectar nuestro cerebro, pensar que el trabajo está por encima de todo, pasarse la noche confeccionando la lista de cosas pendientes para el día siguiente o no encontrar un momento para realizar tareas que no tengan nada que ver con las obligaciones y que permitan que nuestro cerebro desconecte para que, cuando llegue el momento de dormir, pueda descansar bien.
  • La tecnología. No ayuda la luz azul de los móviles y las tablets y que provoca que el cerebro no fabrique melatonina, la llamada hormona de la oscuridad, necesaria para que llegue el sueño.
  • Además, hay un factor ligado a las hormonas. Así, las mujeres, unos días antes de tener la menstruación tienen un cambio en la serotonina y esto le afecta también al sueño. Igualmente, durante el embarazo o la menopausia, la mujer puede pasar por estados de insomnio.

Cómo solucionarlo

  • Hay que partir de la idea de que el sueño se prepara, no viene de golpe, igual que la oscuridad y la luz. Durante la vigilia la actividad de nuestro cerebro debe ir descendiendo poco a poco para que pueda aparecer el sueño, la noche.
  • El crepúsculo de nuestro cerebro también es importante, por lo que dos horas antes de dormir tenemos que aparcar cualquier instrumento que nos impida la desconexión de nuestro cerebro y realizar alguna tarea que no tenga nada que ver con nuestras obligaciones diarias. La solución está cerca: que la luz que usemos a última hora de la tarde sea cálida, de color naranja, que permita la creación de melatonina.

8 consejos para dormir bien

Como ya te hemos hablado últimamente en nuestras newsletter y en nuestra web de Maskom Supermercados, seguro que en tu día a día a veces te sientes cansado. Por eso, es importante descansar bien. Y es que descansar es una necesidad de nuestro organismo, pero lograr un sueño reparador no siempre es sencillo, algo que repercute directamente en nuestra salud. ¿Sabes cómo mejorar la calidad de tu sueño? Pues hoy te lo contamos aquí en nuestros Maskomsejos.

Debemos marcar un horario, pues erróneamente, creemos que si un día (por lo general, el fin de semana) dormimos más horas, estamos realizando una cura de sueño. En realidad, lo único que logramos es trastocar los horarios y volver loco a nuestro reloj interno. Cumplir un horario, con independencia del día de la semana que sea, es uno de los mejores hábitos que puedes adoptar.

Tanto en el momento de acostarte como en el caso de desvelarte en mitad de la noche, cuando el sueño no llega, es muy habitual dar vueltas en la cama. Contar ovejitas o cambiar de postura cada cinco minutos solo empeora la situación al aumentar la ansiedad por ver cómo corre el tiempo y seguimos con los ojos abiertos. Si a los 20 minutos no has sido capaz de conciliar el sueño, los expertos aconsejan levantarse y salir del dormitorio.

Realizar una actividad relajante como escuchar música clásica, leer o meditar puede ayudarte a que, al volver a la cama, logres dormirte.

Por lo general, la oscuridad total ayuda al descanso, debido a un proceso biológico. Además, hay que evitar los ruidos. Esto quiere decir que nada de móvil en la mesilla, ya que las notificaciones saltan cuando menos se las espera, ya sea con sonido o con un destello de luz. Las condiciones ambientales también afectan directamente al descanso. Conseguir un ambiente cálido es fundamental. Recuerda que el cuerpo pierde casi un grado al dormirse.

Cenar más temprano

Tan contraproducente es acostarse con el estómago vacío como demasiado lleno. Lo ideal es cenar algo ligero, pero saciante (verduras o frutas), y hacerlo unas dos horas antes de acostarte, para llegar al dormitorio con la digestión acabada y que esta no interfiera con el sueño. Por supuesto, debes evitar el alcohol, los platos muy salados o picantes y la cafeína u otros estimulantes.

Tomar una infusión relajante después de cenar no solo te ‘obliga’ a sentarte y parar tras un largo día, también te beneficias las propiedades medicinales de las plantas como la tila, la melisa o la valeriana. Si eres propensa a levantarte por la noche para ir al baño, cambia esas infusiones por cápsulas y aprovecha las propiedades esenciales de los aceites para darte una ducha relajante antes de acostarte.

Por otra parte, intenta hacer más ejercicio de forma que llegues a la cama no sólo cansado mentalmente sino también físicamente.  Al cuerpo también hay que cansarlo y esto es tan sencillo como hacer algo de ejercicio. No hace falta apuntarse al gimnasio: con un paseo o una corta rutina es suficiente.

Igualmente, es importante dejar fuera del dormitorio los problemas. El estrés y la ansiedad que provocan los problemas que nos llevamos a la cama no solo te impedirán conciliar el sueño, también que te desveles en mitad de la noche, afectando notablemente a la calidad del descanso.

Por último, es importante que tanto tu colchón como tu almohada estén en buen estado. ¿Cuántos años tiene tu almohada? ¿Y el colchón? Los expertos recomiendan cambiar de almohada cada dos años y el colchón, cada diez. Un colchón viejo estará deformado y podrá causarte molestias. Además, deben ajustarse a tus necesidades por peso y postura, entre otros factores.

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Este sábado recuerda adelantar el reloj 1 hora

Desde Maskom Supermercados estamos siempre pendientes de ti para ayudarte en tu cesta de la compra así como con otros muchos detalles del día a día. Así que te recordamos que este próximo sábado se realiza el cambio de hora.

Con la llegada de la primavera, toca adelantar el reloj una hora. Así, en la madrugada del sábado 25 al domingo 26 tenemos que cambiar el reloj de las 02.00 horas a las 03.00 horas.

Hace tiempo que se viene hablando del cambio de hora, pues son muchos lo que opinan que podría dejarse un horario único, sin embargo, según el calendario publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) por el Ministerio de Presidencia, al menos hasta 2026, parece que vamos a tener estos cambios de hora. Ya que el Gobierno ha fijado el inicio y el final del horario de verano hasta 2026 incluido, que se realizará el domingo 29 de marzo.

Parece ser que, la falta de consenso entre los diferentes países de la Unión Europea no ha permitido aún decantarse por mantener un horario único. A pesar de que Bruselas cuestiona la utilidad de estos cambios y plantea su eliminación. En España, este reajuste de los relojes dos veces al año viene realizándose desde 1940.

Trucos para que los peques se vayan a la cama pronto

Con la vuelta al cole, resulta fundamental que los peques se vayan a la cama pronto para que puedan descansar, y recuperar energía de cara al día siguiente. No obstante, a veces la hora de acostarlos se convierte en una peculiar batalla y, por eso, desde Maskom Supermercados queremos ofrecerte algunos trucos y consejos para ayudarte:

  1. Calcular qué hora es la adecuada para irse a la cama y comunicárselo. Además, tratar de que todos los días se acueste a esa misma hora.
  2. Repetir una rutina diaria a esa hora. Por ejemplo: Ducha, cenar, cuento y dormir. Adapta este ritual a lo que mejor veas que funciona con tus hijos.
  3. Ejercicio durante el día. Si tus peques hacen ejercicio seguramente tendrán más ganas de irse a la cama pues se encontrarán cansados y sin energía. Así que es importante que durante el día jueguen al aire libre, corran, hagan natación u otro deporte.
  4. Videojuegos o pantallas por la noche prohibidos. Y es que estos no hacen más que excitar su actividad cerebral. Lo ideal es que opten por la lectura como última actividad del día, ya que contribuye a la relajación de los peques.
  5. Azúcar mejor no. Igual que el punto anterior, el azúcar antes de dormir tiene un efecto excitante así que trata de que no consuma demasiado azúcar después del mediodía.
  6. Luz tenue. Es importante mantener un grado de oscuridad para adquirir el sueño. Así que asegúrate de que echas la persiana o una cortina opaca. Eso sí, probablemente tu hijo prefiera que dejes alguna luz tenue encendida durante la noche.

Y con todo, recuerda que las horas de descanso afectan al desarrollo físico, emocional, cognitivo y social de tus hijos. Los trastornos de sueño pueden originar otros problemas médicos y de desarrollo, incluso psicológicos en los peques. Así que tenlo en cuenta e intenta introducir estas rutinas en casa para mantener un horario óptimo de sueño.