Regula tu flora intestinal cuidando lo que comes

La dificultad para ir al baño puede alterar nuestro bienestar. La alimentación es uno de los factores básicos que más influyen en la aparición del estreñimiento. Desde Maskom Supermercados te damos pautas para que puedas evitar las molestias, así que sigue leyendo.

Una de cada cinco personas sufre estreñimiento. Este es, por tanto, un problema que aparece con frecuencia y que repercute en la calidad de vida del que lo sufre. Una dieta adecuada es clave para evitarlo y tener un tránsito intestinal sin alteraciones. Hablamos de estreñimiento cuando la persona hace menos de tres deposiciones a la semana. Además, las heces son duras, escasas y secas, por lo que hay que hacer un gran esfuerzo al ir al baño. En general, el estreñimiento puede obedecer a un conjunto de causas que repercuten sobre el patrón defecatorio.

En el estreñimiento influyen, además de la dieta y el sedentarismo, la genética y otras alteraciones, como el desequilibrio en la microbiota intestinal (las diversas bacterias que hacen que el sistema digestivo funcione adecuadamente). “El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer estreñimiento, especialmente en aquellas personas encamadas”, explica el doctor Fernando García Pérez-Sevillano, endocrinólogo del Hospital Vithas de Sevilla.

También afecta el estado emocional: “El estrés puede alterar el tránsito intestinal, provocando tanto estreñimiento como diarrea en momentos puntuales, por lo que es importante controlarlo adecuadamente”, aconseja el experto. Muchas personas que no lo eran se vuelven estreñidas tras tomar algún medicamento o cuando cambian sus hábitos diarios para ir al baño. Por ello, se debe atender al impulso para evacuar en el momento en que se produce y no posponerlo, pues la contención puede conducir a padecer este problema. También los viajes pueden provocar dificultades en este sentido: “Muchas veces al viajar cambiamos el tipo de alimentación y nuestra rutina a la hora de ir al baño. Una medida fundamental es intentar habituarse a ir de vientre en un momento determinado del día (generalmente por la mañana, después del desayuno, porque es el momento en el que los movimientos intestinales son mayores)”, detalla el doctor García Pérez-Sevillano.

La alimentación juega un papel fundamental en la aparición del estreñimiento. Cuidar lo que se come es una estrategia muy efectiva para combatirlo. ¿Qué alimentos debemos incluir para luchar contra el estreñimiento? La primera medida que se recomienda es aumentar la ingesta de fibra. “La fi­bra más adecuada es la no fermentable (insoluble), como la que contiene la avena y algunos cítricos o legumbres, porque con ella aumenta el volumen de las deposiciones (captan poca agua) y acelera el tránsito digestivo”, puntualiza el endocrinólogo. Pero ¿podemos tomar toda la ­fibra que deseemos para no estar estreñidos? “Uno de los efectos indeseables de la ­fibra es que puede aumentar la acumulación de gases y producir flatulencias, por lo que para evitarlo es conveniente aumentar, poco a poco, el consumo de esa ­fibra”, recomienda el experto. Al margen de incrementar los alimentos con ­fibra en el menú, el doctor Fernando García apuesta por “beber su­ficiente líquido, especialmente agua”.

Hay algunos alimentos que claramente ayudan a mantener una regulación intestinal, mientras que otros pueden actuar en sentido contrario. Por eso, a la hora de hacer la lista de la compra para acudir a Maskom Supermercados hay que tener en cuenta cuáles son los que ayudan a mejorar el estreñimiento: los alimentos con alto contenido en fi­bra, como los cereales integrales, algunas frutas (ciruelas, kiwi, naranjas, manzanas, peras o plátanos), también, las legumbres y verduras como el brócoli, la coliflor, el pimiento verde y la calabaza. Asimismo, el consumo de yogures y leches fermentadas puede mejorar bastante la frecuencia de las deposiciones. Los alimentos que no contribuyen a mejorar el estreñimiento son “aquellos exentos de ­fibra, como las proteínas (huevos, carne, pescado), azúcares, grasas (aceite) o con bajo contenido en ­fibra como judías verdes, calabacín, tomate, lechuga, acelgas, melocotón, piña o cereales no integrales”, explica el doctor Fernando García Pérez-Sevillano. El arroz o la patata cocida son astringentes y bene­fician en caso de padecer gastritis o diarrea. Además, son fáciles de masticar y digerir.