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Mitos y verdades sobre los hidratos de carbono

Después de las grasas, los hidratos de carbono son los grandes damnificados por las leyendas urbanas de las dietas. Existe una especie de creencia popular que otorga a los carbohidratos poderes especiales para hacer que quien los coma gane peso o no consiga perderlo. Pero no todo es como se cuenta, por eso desde Maskom Supermercados queremos ayudarte a que estés mejor informado.

Los hidratos de carbono son macronutrientes esenciales para el organismo, al igual que las proteínas y las grasas. Según explica la Fundación Española del Corazón, las funciones esenciales de los hidratos de carbono son las siguientes:

  • Dan energía al cuerpo.
  • Ayudan al organismo a ahorrar proteínas.
  • Evitan la creación de cuerpos cetónicos (productos de desecho de las grasas que aparecen cuando el cuerpo utiliza las grasas en lugar de los azúcares para generar energía).
  • Mejoran los tejidos del organismo, ya que forman parte del conectivo y del nervioso.
  • Son esenciales para las moléculas, pues son parte de algunas tan importantes como el ADN o el ATP (es la única que, al final, se puede convertir directamente en energía).

Hay distintos tipos de hidratos de carbono, los hay de asimilación rápida, que suelen tener sabor dulce y el intestino los absorbe rápidamente, como la glucosa, que la encontramos en frutas y hortalizas; la fructosa, en las frutas y en la miel; la sacarosa, en el azúcar, y la galactosa, en la leche.

Por otra parte, están los de asimilación lenta, los cuales no son tan dulces y el intestino tarda más en absorberlos. En este caso encontramos el almidón, en cereales, tubérculos y legumbres, y el glucógeno, que es la reserva del cuerpo y se encuentra en el hígado y en el músculo.

Asimismo, es interesante saber que hay hidratos de carbono ‘buenos’ y ‘malos’. Habitualmente, se relaciona a los hidratos de carbono con sus versiones menos saludables: dulces o bollería, productos con harinas refinadas, bebidas azucaradas y, en general, productos ultraprocesados. Obviamente, un consumo regular de estos productos no es saludable y resulta perjudicial para la salud. Escoge otras fuentes de hidratos de carbono saludables, como frutas y verduras, cereales integrales y legumbres.

Una de las dudas que muchas personas se plantean es si hay que prescindir de los hidratos de carbono si se quiere adelgazar. En este sentido, hay que tener en cuenta que cuanto más restrictivo resulte un plan de alimentación para bajar de peso, menos posibilidad de éxito tendrá, ya que llegará un punto en el que se abandone. Bien porque no es fácil de compaginar con el estilo de vida personal y social, o porque desterrar determinados alimentos genera miedos e, incluso, ansiedad por las ganas de consumirlos. Hay que aprender cuáles son los que se pueden consumir, a tomarlos moderadamente y elegir los de buena calidad, para disfrutar de ellos.

Por último, existe también un mito al respecto de los hidratos de carbono que nos lleva a preguntarnos si es perjudicial tomarlos para cenar. Las versiones menos saludables (los ultraprocesados) sí se relacionan con un mayor riesgo de subir de peso, pero en cualquier momento del día. En cambio, los saludables sí han demostrado ser eficaces para el control del peso y la saciedad.