Congestión nasal ¿Qué puedes hacer?

Es una sensación muy desagradable que afecta directamente a nuestra calidad de vida. Nos impide dormir bien, apreciar los olores y sabores e, incluso, puede provocar dolor de cabeza. Repasamos varias formas para limpiar las vías respiratorias.

Las funciones de la nariz son tantas y tan variadas que, con frecuencia, se nos olvida lo importante que es este órgano en nuestro día a día. De ahí que, cuando algo falla, nos sintamos tan mal, pese a que el problema no sea grave. La nariz se identifica con el sentido del olfato, pero tiene muchas más tareas. Por esos dos pequeños orificios no solo entra el aire que respiramos, también lo filtra, lo humidifica y lo calienta para que no dañe al resto de órganos por los que va a viajar. Más importante aún es su función defensora. Tanto que hablamos del sistema inmune, debemos saber que las mucosas que tenemos en la nariz son la primera barrera inmunológica. Además, esta caja de resonancia modula nuestra voz y, por este motivo, cambia tanto cuando estamos congestionados.

Una congestión nasal persistente en edades tempranas puede interferir en la audición y el desarrollo del habla. En los más mayores, puede afectar directamente al sueño, originar ronquidos y asociarse, además, con episodios de falta de respiración durante el sueño, más conocidos como apnea obstructiva del sueño. Otra enfermedad muy asociada a la congestión es la sinusitis, una infección de las fosas nasales altas, cuando existe exceso de mucosidad.

En la mayoría de los casos, la obstrucción nasal se debe a la inflamación de la mucosa nasal, causada por algún proceso viral, como ocurre frecuentemente en el resfriado. También puede ocurrir por un proceso alérgico. Aunque creemos que la nariz se tapa debido a la cantidad de mocos que se acumulan, realmente es la inflamación de los vasos sanguíneos en los senos nasales lo que provoca ese tapón. De hecho, es frecuente que alguien se sienta muy congestionado y, cuando intente sonarse, que no salga nada.

Cómo aliviar la congestión nasal

  1. Humidificador. Este aparato tiene tantos defensores como detractores, pero lo que nadie puede negar es su poder a la hora de descongestionar las narices más atascadas. Respirar un aire más húmedo puede ablandar los tejidos irritados y los vasos sanguíneos inflamados en tu nariz y senos nasales. Además, ayuda a expulsar moco. Si no tienes un humidificador en casa, puede servirte una ducha de agua caliente, de esas que llenan el baño de vaho.
  2. Compresas calientes. Colocar una toalla empapada en agua caliente no solo rebajará la inflamación, también el dolor y las molestias que tengas. Además, sentir ese calor en la cara te ayudará a relajarte.
  3. Limpieza de senos. En casos no muy extremos, puede servir un aerosol salino. Este producto aumenta la humedad en tus fosas nasales y puede ayudar en la expulsión. Si esto no es suficiente, hay que pasar al segundo plan. No es agradable, pero sí muy efectivo. Llena una jeringuilla con suero e introduce el agua a presión por uno de los orificios de la nariz. Inmediatamente, por el otro, saldrá gran cantidad de moco. Repite el proceso por el otro lado y, al instante, te sentirás aliviado.