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Mitos y verdades sobre los hidratos de carbono

Después de las grasas, los hidratos de carbono son los grandes damnificados por las leyendas urbanas de las dietas. Existe una especie de creencia popular que otorga a los carbohidratos poderes especiales para hacer que quien los coma gane peso o no consiga perderlo. Pero no todo es como se cuenta, por eso desde Maskom Supermercados queremos ayudarte a que estés mejor informado.

Los hidratos de carbono son macronutrientes esenciales para el organismo, al igual que las proteínas y las grasas. Según explica la Fundación Española del Corazón, las funciones esenciales de los hidratos de carbono son las siguientes:

  • Dan energía al cuerpo.
  • Ayudan al organismo a ahorrar proteínas.
  • Evitan la creación de cuerpos cetónicos (productos de desecho de las grasas que aparecen cuando el cuerpo utiliza las grasas en lugar de los azúcares para generar energía).
  • Mejoran los tejidos del organismo, ya que forman parte del conectivo y del nervioso.
  • Son esenciales para las moléculas, pues son parte de algunas tan importantes como el ADN o el ATP (es la única que, al final, se puede convertir directamente en energía).

Hay distintos tipos de hidratos de carbono, los hay de asimilación rápida, que suelen tener sabor dulce y el intestino los absorbe rápidamente, como la glucosa, que la encontramos en frutas y hortalizas; la fructosa, en las frutas y en la miel; la sacarosa, en el azúcar, y la galactosa, en la leche.

Por otra parte, están los de asimilación lenta, los cuales no son tan dulces y el intestino tarda más en absorberlos. En este caso encontramos el almidón, en cereales, tubérculos y legumbres, y el glucógeno, que es la reserva del cuerpo y se encuentra en el hígado y en el músculo.

Asimismo, es interesante saber que hay hidratos de carbono ‘buenos’ y ‘malos’. Habitualmente, se relaciona a los hidratos de carbono con sus versiones menos saludables: dulces o bollería, productos con harinas refinadas, bebidas azucaradas y, en general, productos ultraprocesados. Obviamente, un consumo regular de estos productos no es saludable y resulta perjudicial para la salud. Escoge otras fuentes de hidratos de carbono saludables, como frutas y verduras, cereales integrales y legumbres.

Una de las dudas que muchas personas se plantean es si hay que prescindir de los hidratos de carbono si se quiere adelgazar. En este sentido, hay que tener en cuenta que cuanto más restrictivo resulte un plan de alimentación para bajar de peso, menos posibilidad de éxito tendrá, ya que llegará un punto en el que se abandone. Bien porque no es fácil de compaginar con el estilo de vida personal y social, o porque desterrar determinados alimentos genera miedos e, incluso, ansiedad por las ganas de consumirlos. Hay que aprender cuáles son los que se pueden consumir, a tomarlos moderadamente y elegir los de buena calidad, para disfrutar de ellos.

Por último, existe también un mito al respecto de los hidratos de carbono que nos lleva a preguntarnos si es perjudicial tomarlos para cenar. Las versiones menos saludables (los ultraprocesados) sí se relacionan con un mayor riesgo de subir de peso, pero en cualquier momento del día. En cambio, los saludables sí han demostrado ser eficaces para el control del peso y la saciedad.

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8 consejos para dormir bien

Como ya te hemos hablado últimamente en nuestras newsletter y en nuestra web de Maskom Supermercados, seguro que en tu día a día a veces te sientes cansado. Por eso, es importante descansar bien. Y es que descansar es una necesidad de nuestro organismo, pero lograr un sueño reparador no siempre es sencillo, algo que repercute directamente en nuestra salud. ¿Sabes cómo mejorar la calidad de tu sueño? Pues hoy te lo contamos aquí en nuestros Maskomsejos.

Debemos marcar un horario, pues erróneamente, creemos que si un día (por lo general, el fin de semana) dormimos más horas, estamos realizando una cura de sueño. En realidad, lo único que logramos es trastocar los horarios y volver loco a nuestro reloj interno. Cumplir un horario, con independencia del día de la semana que sea, es uno de los mejores hábitos que puedes adoptar.

Tanto en el momento de acostarte como en el caso de desvelarte en mitad de la noche, cuando el sueño no llega, es muy habitual dar vueltas en la cama. Contar ovejitas o cambiar de postura cada cinco minutos solo empeora la situación al aumentar la ansiedad por ver cómo corre el tiempo y seguimos con los ojos abiertos. Si a los 20 minutos no has sido capaz de conciliar el sueño, los expertos aconsejan levantarse y salir del dormitorio.

Realizar una actividad relajante como escuchar música clásica, leer o meditar puede ayudarte a que, al volver a la cama, logres dormirte.

Por lo general, la oscuridad total ayuda al descanso, debido a un proceso biológico. Además, hay que evitar los ruidos. Esto quiere decir que nada de móvil en la mesilla, ya que las notificaciones saltan cuando menos se las espera, ya sea con sonido o con un destello de luz. Las condiciones ambientales también afectan directamente al descanso. Conseguir un ambiente cálido es fundamental. Recuerda que el cuerpo pierde casi un grado al dormirse.

Cenar más temprano

Tan contraproducente es acostarse con el estómago vacío como demasiado lleno. Lo ideal es cenar algo ligero, pero saciante (verduras o frutas), y hacerlo unas dos horas antes de acostarte, para llegar al dormitorio con la digestión acabada y que esta no interfiera con el sueño. Por supuesto, debes evitar el alcohol, los platos muy salados o picantes y la cafeína u otros estimulantes.

Tomar una infusión relajante después de cenar no solo te ‘obliga’ a sentarte y parar tras un largo día, también te beneficias las propiedades medicinales de las plantas como la tila, la melisa o la valeriana. Si eres propensa a levantarte por la noche para ir al baño, cambia esas infusiones por cápsulas y aprovecha las propiedades esenciales de los aceites para darte una ducha relajante antes de acostarte.

Por otra parte, intenta hacer más ejercicio de forma que llegues a la cama no sólo cansado mentalmente sino también físicamente.  Al cuerpo también hay que cansarlo y esto es tan sencillo como hacer algo de ejercicio. No hace falta apuntarse al gimnasio: con un paseo o una corta rutina es suficiente.

Igualmente, es importante dejar fuera del dormitorio los problemas. El estrés y la ansiedad que provocan los problemas que nos llevamos a la cama no solo te impedirán conciliar el sueño, también que te desveles en mitad de la noche, afectando notablemente a la calidad del descanso.

Por último, es importante que tanto tu colchón como tu almohada estén en buen estado. ¿Cuántos años tiene tu almohada? ¿Y el colchón? Los expertos recomiendan cambiar de almohada cada dos años y el colchón, cada diez. Un colchón viejo estará deformado y podrá causarte molestias. Además, deben ajustarse a tus necesidades por peso y postura, entre otros factores.

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Alimentación para tener unos huesos fuertes

Hoy, desde Maskom Supermercados, venimos a hablarte de nuestros huesos. Y es que, tener un esqueleto sano es sinónimo de una vejez saludable y activa, pero para llegar a este punto, debemos comenzar a cuidarnos desde la niñez. La alimentación, en este caso es fundamental. En concreto aquellos que nos proporcionan calcio, el cual es el mineral más abundante en el cuerpo humano y cumple un papel esencial pues es el encargado de que tengamos unos huesos fuertes, entre otras funciones.

Al cumplir años, los niveles de calcio en nuestro organismo se van reduciendo, lo que afecta directamente en la densidad ósea. Así, a una menor densidad, nuestros huesos son más frágiles y, por lo tanto, es más sencillo sufrir una fractura.

Es sobre los 30 años cuando se considera que nuestra masa ósea alcanza su punto máximo y, por consiguiente, empieza a ralentizarse el proceso, es decir, empezamos a perder densidad de forma más rápida de la que la generamos. Nuestros huesos no solo son más débiles, también se recuperan de una forma más lenta. Por ejemplo, un niño se rompe un brazo y se recupera en cuestión de días, mientras que una rotura a una edad avanzada puede suponer una pérdida de calidad de vida permanente.

Cuando la densidad de nuestros huesos desciende a niveles muy bajos, se sufre osteoporosis, la enfermedad más común de los huesos. De hecho, solo en nuestro país, la sufren más de tres millones de personas. Uno de los problemas de la osteoporosis es que no presenta síntomas o estos son muy vagos y, por lo tanto, el diagnóstico se puede retrasar hasta que es demasiado tarde, por norma general, cuando se produce una rotura. Por este motivo, la densitometría, prueba diagnóstica que mide la calidad de nuestros huesos, entra ya dentro del protocolo habitual en las revisiones de mujeres mayores de 65. El motivo es que la menopausia, con los cambios hormonales que acarrea, es uno de los factores que puede acelerar el proceso que acaba en osteoporosis.

Aunque la osteoporosis suene a un problema de personas mayores, lo cierto es que es en la juventud cuando debemos empezar a preocuparnos de la salud de nuestros huesos. La cantidad necesaria de calcio varía con la edad, siendo la niñez y la adolescencia las etapas que más calcio requieren, ya que están en pleno desarrollo. Una deficiencia en estas etapas puede ser nefasta para un correcto crecimiento o formación de los huesos. Llegados a la edad adulta, la cantidad recomendada es de unos 1.000 mg diarios, lo que se puede traducir en tres vasos de leche diarios.

Aunque estamos acostumbrados a asociar calcio con leche, lo cierto es que esta no es la única solución para elevar los niveles de este mineral en nuestro cuerpo. Aunque bien es cierto que es el más eficaz, no es el único. Los frutos secos, el pescado y algunas verduras también son una excelente fuente de calcio.

Por lo general, asociamos salud ósea con calcio, pero este no es el único nutriente esencial para nuestros huesos. La vitamina D es casi igual de importante, en parte, porque gracias a ella, nuestro organismo es capaz de asimilar el calcio que consumimos. Los principales productos que debes introducir en tu dieta para aumentar la cantidad de vitamina D son el pescado azul (salmón, atún, boquerones, sardinas…), huevos, setas y, por supuesto, lácteos enriquecidos.

También es importante señalar que una gran parte de vitamina D que recibe nuestro cuerpo procede directamente del sol. Al exponernos a la luz solar, nuestra piel estimula la síntesis de esta vitamina, llegando a ser necesarios tan solo diez minutos (sin protección solar) en verano para cumplir con los requisitos marcados.

Además de revisar tu dieta y cuidar los alimentos que consumes a diario, hay otro factor muy importante que juega en contra de tus huesos: el sedentarismo. La falta de actividad, junto a una mala alimentación, son la combinación ideal para acelerar la descalcificación de los huesos por la pérdida de masa muscular que se produce al no movernos. Y es que el músculo ayuda a fijar el calcio a la estructura ósea, por lo que es importante realizar un mínimo de actividad física marcado por la edad. Por supuesto, no es necesario ir cada día al gimnasio y dedicar mucho tiempo al ejercicio. Desde andar 30 minutos al día hasta deportes que exigen más fondo físico, todos son igual de válidos, mientras cuides las articulaciones.

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¿Sabías qué el café es un gran aliado de la salud hepática?

Seguramente consumas café cada día y quizás no sabías que el café es un buen aliado de la salud hepática. Y es que, según el estudio publicado en la revista BMC Public Healths, el café disminuye el riesgo de padecer enfermedades hepáticas.

En concreto, los bebedores de café tienen un 21% menos de probabilidades de desarrollar una enfermedad hepática crónica, un 20% menos de desarrollar hígado graso y un 49% menos de probabilidades de morir por una enfermedad hepática crónica que los que no beben café. Los beneficios serían los mismos tanto si el café tiene cafeína como si es descafeinado.

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Ponte las pilas en otoño con estos consejos alimenticios

Los cambios de estación no solo afectan a la ropa que tenemos en el armario, sino que pueden desestabilizar el estado de ánimo. Y, en ocasiones, de manera muy marcada. Hay diversas tácticas para combatirlo y, entre ellas, se incluye la alimentación, por eso en Maskom Supermercados hoy queremos hablarte de ello.

Podría decirse que es la cara B de la astenia primaveral. El cambio de estación puede traer consigo un decaimiento emocional y físico que dura, de media, unas dos semanas. Pero si, en primavera, lo que nos desestabiliza es el aumento de las horas de luz y la subida de las temperaturas, en otoño, sucede lo contrario: los días se acortan, hay que hacer cambio de armario para recuperar los jerséis y los abrigos y las vacaciones estivales ya son un mero recuerdo.

No se puede considerar una enfermedad, salvo que se extienda en el tiempo más allá de los 15 días habituales. Si fuese el caso, habría que consultar con un especialista, por si hubiese patologías asociadas, como anemias o enfermedades más graves.

La dietista y nutricionista Itziar Digón explica que la naturaleza es sabia y hay que hacerle caso a la hora de alimentarse: “Así como en verano nos da frutos con grandes cantidades de agua para hidratarnos, en otoño, nos da cítricos ricos en vitamina C, que fortalecen nuestro sistema inmunitario”.

Comer alimentos de temporada ayuda a preservar nuestra salud, lo que también contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo, por supuesto. Pero hay algunos de ellos que, por su gran aporte de energía son estupendos para luchar contra el decaimiento. La mayoría pueden encontrarse en el mercado durante todo el año, pero el otoño es el momento en el que se recogen. Inclúyelos en tu dieta y notarás cómo tu humor mejora y tu cuerpo se activa. Además, están buenísimos y no te costará nada introducirlos en tus menús diarios.

Bebidas que reconfortan. Bajan las temperaturas y las horas de luz se acortan. En primera instancia, puede parecer un cambio triste, pero es cuestión de mirarlo con perspectiva. Estar en casa con ropa cómoda y una taza con una bebida calentita puede convertirse en uno de los mejores momentos del día. Y si ese líquido humeante tiene propiedades naturales que ayudan a relajarse o a animarse un poco, qué más se puede pedir. Hay muchísima variedad, pero las que mejor valoración tienen entre los expertos y consumidores son las que te detallamos en la columna de la derecha. Algunas de ellas no son ninguna rareza, puede que te sorprenda que, además de servir para calmar el estómago, por ejemplo, también funcionen como relajante.

Alimentos indispensable en tu cocina durante el otoño:

Setas: Además de dar un sabor intenso a las recetas, tienen muy pocas calorías. Entre sus nutrientes, destaca la vitamina B, que va a ayudar al buen funcionamiento del sistema nervioso. Las más populares en España son: Amanita caesarea, Boletus edulis y el rebozuelo o chantarela.

Frutas: Las frutas de otoño están cargadas de antioxidantes y fibra. Ayudan a combatir

el estrés oxidativo, a proteger los órganos vitales y a mejorar el tránsito intestinal. Además, tienen una alta capacidad saciante: manzanas, kiwis y granada son las más indicadas para subir el ánimo.

Hortalizas: Gran momento para este grupo alimenticio. Esta estación es la temporada estrella de muchas de ellas, que siempre amenizan los platos, aportan nutrientes y pocas calorías. Las más aconsejables son: calabaza, berenjena, alcachofa y las coles (repollo, brócoli, coliflor…).

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Sándwich para todos los gustos

Hoy, día 3 de noviembre, se celebra el ‘Día Mundial del Sándwich‘, uno de los platos más variados que existen a nivel mundial. Por eso, desde Maskom Supermercados queremos preguntarte ¿Cuál es tu receta favorita?

Algunas de las recetas más famosas de sándwiches son estas:

  • Sándwich mixtoEl clásico sándwich de jamón, queso y mantequilla entre dos rebanadas de pan.
  • Sándwich club: También conocido como club house, es un sándwich que tiene 4 rebanadas de pan y entre ellas hay jamón, queso, huevo, tocino, lechuga, tomate, cebolla y salsas.
  • Sándwich de albóndiga: Se trata de rebanadas de pan en cuyo interior hay albóndigas de carne acompañadas de queso amarillo y cualquier otro elemento que sea del gusto del comensal.
  • Sándwich cubano: A diferencia de los anteriores este bocadillo se elabora con 2 panes tipo baguette, jamón cocido, queso suizo, carne de cerdo asado, mostaza y aceite de oliva.
  • Sándwich de atún: Se elabora con 2 rebanadas de pan de molde, mayonesa, tomate, lechuga y atún.

Y tú ¿Con cuál te quedas?

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¿Te sientes cansado/a? ¿Será el tiroides?

Si notas un ligero abultamiento bajo la nuez, cansancio o ganancia excesiva de peso, consulta con el médico. Un mal funcionamiento de la glándula tiroidea puede tener la culpa.

¿Para qué sirve? Esta glándula endocrina participa, a través de la secreción de sus hormonas, en casi todas las funciones básicas de nuestro organismo. Entre otras:

  • Regula el metabolismo y la temperatura corporal.
  • Es necesaria para el crecimiento.
  • El sistema nervioso necesita de ella para su correcto desarrollo.
  • Regula la asimilación de los diferentes nutrientes.
  • Es fundamental para regular el ritmo cardiaco y el desarrollo de la piel.

Aunque solo pesa 30 gramos, esta pequeña glándula situada en el cuello, justo por debajo de la nuez, tiene mucha influencia en nuestra salud. De hecho, una tiroides sana es básica para gozar de un bienestar general. Por su destacado papel, es necesario saber cómo es, cuál es su función, qué sucede cuando no trabaja bien, sus síntomas y qué tratamientos existen para combatir los trastornos que puede provocar una alteración

Se trata de una glándula de secreción interna situada en la parte baja y anterior del cuello, a veces escondida tras el mango del esternón. Tiene forma de pequeña mariposa o corbata de pajarita y descansa sobre la tráquea. Aunque se encuentra cerca de la piel, es normalmente pequeña y blanda, y apenas puede ser palpada, excepto al deglutir o beber, porque se desplaza. La tiroidea está compuesta por dos conjuntos de células que segregan hormonas (tiroxina y calcitonina) y su producción depende de la capacidad del organismo de extraer el suficiente yodo de los alimentos ingeridos.

Según explica el doctor Juan Caro, endocrino del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo (Valencia), “la glándula tiroidea es como el acelerador del organismo”. En nuestro cuerpo hay muchos ritmos y rutas metabólicas cuya velocidad hay que regular. Y son las hormonas tiroideas las encargadas de regular esto. Además, la tiroides trabaja conjuntamente con otras dos glándulas productoras de hormonas, la pituitaria y el hipotálamo. Esta acción tripartita tiene como objetivo la producción de la cantidad justa de energía que el organismo necesita en cada momento (baja durante el sueño, alta durante la vigilia, más alta aún durante la actividad física). En resumen, añade el endocrino: nuestro consumo energético, el ciclo sueño-vigilia, nuestro ritmo intestinal, la frecuencia cardiaca y otros muchos ritmos del organismo están regulados por la glándula tiroide.

Está claro que todos necesitamos yodo, pero solo una pequeña cantidad al día que ya nos aportan los alimentos que ingerimos, ya que este mineral se encuentra en la tierra y es absorbido por las plantas. Por eso, una dieta equilibrada con alimentos no muy elaborados y que incluya frutas y hortalizas debería asegurar una cantidad suficiente de yodo para mantener una tiroides sana. Contienen buena cantidad de yodo la carne (especialmente el hígado), los cereales enriquecidos, los mariscos, las algas e incluso el agua potable. Y tampoco hay que agobiarse por ingerir más de lo necesario en nuestra dieta, ya que cualquier exceso se elimina por la orina.

Síntomas de alerta

El trastorno más común se debe a una baja actividad de esta glándula. El experto explica que se trata de una alteración conocida como hipotiroidismo y que se origina porque “la tiroides no llega a producir las hormonas necesarias debido a una insuficiente ingesta de yodo”. Por desgracia esta enfermedad suele pasar desapercibida durante muchos años, ya que puede no presentar síntomas específicos y desarrollarse lentamente. Por esa razón, podemos no advertir estos cambios hasta que la enfermedad está muy avanzada.

El hipotiroidismo puede ser detectado por un sencillo análisis de sangre y se trata fácilmente mediante hormonas sintéticas en pastillas, a modo de suplemento o sustitutivo de las hormonas producidas de manera natural por el organismo. Una medicación diaria para toda la vida. Por eso, ante la menor sospecha, sobre todo en mujeres, hay que ir al médico para descartar o no la enfermedad.

La Sociedad Española de Endocrinología advierte que tienen más riesgo de sufrir hipotiroidismo las personas con antecedentes familiares de la enfermedad, con síndrome de Down, síndrome de Turner o trastorno bipolar, y las mujeres con diabetes o esclerosis múltiple. Además, el embarazo también es una época que requiere mucho esfuerzo a la glándula tiroidea: el 2,4% de las gestantes desarrolla hipotiroidismo durante la gestación, lo que puede provocar abortos, anemia o desprendimiento de placenta, entre otras complicaciones.

A veces, la enfermedad conocida como tiroiditis crónica (que también puede producir hipotiroidismo), provoca que la tiroides puede agrandarse, algunas veces de forma considerable, dando lugar a una inflamación conocida con el nombre de bocio. Esta inflamación tiene lugar cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan a la tiroides, estimulando a la pituitaria para segregar más hormonas. Esto provoca que la tiroides tenga más trabajo y aumente de tamaño. Por suerte, el bocio ha sido ampliamente eliminado gracias al uso de sal yodada, un condimento recomendable durante toda nuestra vida, aunque estemos sanos. También es uno de los síntomas del hipertiroidismo, una enfermedad que se produce cuando la glándula tiroides segrega demasiadas hormonas. Es más común en mujeres de entre 30 y 40 años.

Según el doctor Juan Caro, “los síntomas incluyen trastornos del sueño (insomnio), debilidad muscular, temblores, palpitaciones, irregularidad en la menstruación, intolerancia al calor, pérdida de peso (a pesar de tener buen apetito) o problemas de visión”. Añade que aunque es menos frecuente que el hipotiroidismo, su tratamiento

es más complejo: “Habitualmente recurrimos a antitiroideos como primera elección. El tratamiento debe mantenerse al menos un año y con seguimiento estrecho del especialista”. Como segunda línea de tratamiento el experto habla de Iodo Radioactivo y “en ocasiones tenemos que recurrir a la cirugía”.

¿Influye en el peso? La respuesta es sí. La función tiroidea es la de producción final de tiroxina, la hormona estimulante del metabolismo basal. Esto se traduce en: mayor cantidad de tiroxina, mayor gasto en los procesos bioquímicos celulares y, por tanto, mayor pérdida de peso. Por eso, antes de someterse a una dieta, tras un aumento o disminución brusca de peso, es aconsejable analizar posibles anomalías orgánicas, hormonales, psicológicas o del metabolismo. Así, para descartar que influya una alteración de la tiroides, se suele solicitar una ecografía para analizarla. La producción de hormonas tiroideas depende de la “hormona madre” u hormona estimulante del tiroides (TSH), residente en la glándula hipofisaria, situada en el centro del cerebro. Cuando se produce exceso de tiroxina (hipertiroidismo), existe una tendencia a perder peso o dificultad para ganarlo. Suele ir acompañado de nerviosismo, gran apetito, temblor en las manos, diarrea, insomnio, palpitaciones. Si existe una disminución de tiroxina (hipotiroidismo), existe una tendencia a ganar peso o dificultad para perderlo, junto con cansancio, somnolencia, pérdida de cabello, pulso lento, sensibilidad excesiva al frío o estreñimiento.

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Receta de pollo al chilindrón

Hay leyendas gastronómicas de lo más curiosas y la de esta salsa es una de ellas. El chilindrón, que está hecho a base de pimientos, tomate, ajos y cebolla, es típico de las zonas del norte del país, como el País Vasco, Navarra o La Rioja. Como siempre, hay varias teorías, pero se dice que el nombre de la receta hace referencia a los jugadores de cartas, ya que, cuando conseguían reunir sota, caballo y rey en una partida de chilindrón (nombre del juego), ganaban la partida. Esa era la combinación perfecta, como también lo es en la cocina la de los ingredientes de la salsa, que da como resultado la mejor posible.

El chilindrón se utiliza también para platos con base de pescado, como el bacalao, y otras carnes, como el cordero, muy famoso sobre todo en Navarra, aunque en esa zona no es habitual usar tomate. Cada geografía tiene sus peculiaridades culinarias.

INGREDIENTES:

600 g de pollo • 1 pimiento verde • 1 pimiento rojo • 1 cebolla • tomate triturado Alteza • 2 dientes de ajo • sal alteza • 100 ml de vino blanco • pimienta negra molida Alteza • 1 hoja de laurel • aceite de oliva alteza.

ELABORACIÓN:

Salpimienta el pollo, dóralo en una sartén y resérvalo. Pocha los ajos y la cebolla a fuego muy suave durante 5 minutos. Añade los pimientos y el laurel y cocina todo 5 minutos más. Después, echa el tomate, salpimienta y cocina otros 2 minutos a fuego fuerte. Añade el vino y el pollo y cuece durante 20 minutos más. Sírvelo cuando aún esté caliente.

También puedes ver el paso a paso en nuestro canal de Youtube si lo prefieres y, por cierto, si aún no nos sigues, te invitamos a que lo hagas.

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Menú para la memoria

¿Cuántas veces has oído eso de que somos lo que comemos? Pues también puede aplicarse a nuestra memoria. Sigue este menú y mantén tus recuerdos y neuronas en plena forma.

Una investigación de la Universidad Swinburne de Tecnología en Melbourne (Australia) concluyó, tras analizar 18 estudios internacionales, que cuanto más se adherían las personas a la dieta mediterránea el deterioro de su memoria era mucho más lento. Algo con lo que también está de acuerdo la nutricionista Leticia Umami, especializada en psiconutrición, ya que “la base fundamental de la dieta mediterránea son las verduras y las frutas, seguida por granos integrales y proteínas vegetales como las legumbres y los frutos secos, menor consumo de proteínas animales y el aporte de grasa saludable proveniente del aceite de oliva virgen extra. Son alimentos antioxidantes, buenos para nuestras neuronas”.

Además, añade que no resulta complicado reforzar nuestra memoria con una dieta sana.

Este menú es un ejemplo, pero puede variarse con alimentos similares y así beneficiarnos de todos los nutrientes y propiedades de cada uno de ellos. “Cuanto más colorido estén nuestros platos mayor diversidad y, por tanto, la alimentación será completa”, recuerda la experta.

Aquí te dejamos una propuesta completísima del menú que te ayudará a cuidar tu memoria:

Determinar la cantidad de cada ración, dependerá mucho de las necesidades de cada persona y edad. Otra cosa es alcanzar sí o sí las cinco raciones de verduras y frutas al día: dos raciones de verdura (una en comida y otra en cena) y tres piezas de fruta, independientemente de cuales sean y dónde se ingieran. Tampoco hay un tiempo para seguir este menú: debemos comer bien siempre. No sirve de nada cuidar la alimentación unos meses y luego volver a hábitos poco saludables. Si hay dudas, lo mejor será ponerse en manos de un nutricionista colegiado para determinar la dieta correcta.

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Receta de patatas a la importancia

¿No sabes qué preparar hoy para comer o cenar? Pues desde Maskom Supermercados te hemos compartido una nueva receta en nuestro canal de Youtube que seguro que te soluciona mucho en la cocina. Un plato fácil de preparar, con ingredientes que encontrarás en tu Maskom Supermercados más cercano y que te encantará porque está riquísimo.

Puedes verlo en nuestro canal de Youtube, en este enlace: https://youtu.be/t8ilGFC-QSc

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