MASKOMSEJO

Congestión nasal ¿Qué puedes hacer?

Es una sensación muy desagradable que afecta directamente a nuestra calidad de vida. Nos impide dormir bien, apreciar los olores y sabores e, incluso, puede provocar dolor de cabeza. Repasamos varias formas para limpiar las vías respiratorias.

Las funciones de la nariz son tantas y tan variadas que, con frecuencia, se nos olvida lo importante que es este órgano en nuestro día a día. De ahí que, cuando algo falla, nos sintamos tan mal, pese a que el problema no sea grave. La nariz se identifica con el sentido del olfato, pero tiene muchas más tareas. Por esos dos pequeños orificios no solo entra el aire que respiramos, también lo filtra, lo humidifica y lo calienta para que no dañe al resto de órganos por los que va a viajar. Más importante aún es su función defensora. Tanto que hablamos del sistema inmune, debemos saber que las mucosas que tenemos en la nariz son la primera barrera inmunológica. Además, esta caja de resonancia modula nuestra voz y, por este motivo, cambia tanto cuando estamos congestionados.

Una congestión nasal persistente en edades tempranas puede interferir en la audición y el desarrollo del habla. En los más mayores, puede afectar directamente al sueño, originar ronquidos y asociarse, además, con episodios de falta de respiración durante el sueño, más conocidos como apnea obstructiva del sueño. Otra enfermedad muy asociada a la congestión es la sinusitis, una infección de las fosas nasales altas, cuando existe exceso de mucosidad.

En la mayoría de los casos, la obstrucción nasal se debe a la inflamación de la mucosa nasal, causada por algún proceso viral, como ocurre frecuentemente en el resfriado. También puede ocurrir por un proceso alérgico. Aunque creemos que la nariz se tapa debido a la cantidad de mocos que se acumulan, realmente es la inflamación de los vasos sanguíneos en los senos nasales lo que provoca ese tapón. De hecho, es frecuente que alguien se sienta muy congestionado y, cuando intente sonarse, que no salga nada.

Cómo aliviar la congestión nasal

  1. Humidificador. Este aparato tiene tantos defensores como detractores, pero lo que nadie puede negar es su poder a la hora de descongestionar las narices más atascadas. Respirar un aire más húmedo puede ablandar los tejidos irritados y los vasos sanguíneos inflamados en tu nariz y senos nasales. Además, ayuda a expulsar moco. Si no tienes un humidificador en casa, puede servirte una ducha de agua caliente, de esas que llenan el baño de vaho.
  2. Compresas calientes. Colocar una toalla empapada en agua caliente no solo rebajará la inflamación, también el dolor y las molestias que tengas. Además, sentir ese calor en la cara te ayudará a relajarte.
  3. Limpieza de senos. En casos no muy extremos, puede servir un aerosol salino. Este producto aumenta la humedad en tus fosas nasales y puede ayudar en la expulsión. Si esto no es suficiente, hay que pasar al segundo plan. No es agradable, pero sí muy efectivo. Llena una jeringuilla con suero e introduce el agua a presión por uno de los orificios de la nariz. Inmediatamente, por el otro, saldrá gran cantidad de moco. Repite el proceso por el otro lado y, al instante, te sentirás aliviado.

Vinos guía Peñín, un fantástico regalo de Reyes

Esta noche, del 5 de enero, es la noche más mágica del año. Si aún no sabes qué regalar, desde Maskom Supermercados te ofrecemos algo con lo que seguro que acertarás siempre con los más adultos de la casa. Y es que, en nuestras tiendas, puedes encontrar los vinos que han obtenido una mayor puntuación en la ‘Guía Peñín 2024’, después de que sus catadores profesionales hayan valorado más de 11.500 caldos de todas las regiones vinícolas del país.

Fundada en 1990 por José Peñín, un reconocido crítico de vinos español, la Guía Peñín es el manual de vinos españoles más completo del mundo y la publicación de mayor referencia. Cuenta con ediciones en español, inglés, alemán y chino, y es la herramienta más utilizada por aficionados para la toma de decisiones de compra de vino español, así como por productores, distribuidores o restauradores.

Cada año, los catadores profesionales de la Guía Peñín catan y valoran más de 11.500 vinos tintos, blancos, rosados, espumosos y generosos de todas las regiones vinícolas de España. Entonces, los puntúan de 50 a 100. No obstante, son los que alcanzan los 85 puntos los que son considerados como vinos muy buenos. Los de 90 a 94 puntos se engloban dentro de la categoría de vinos excelentes y los de 95 a 100, como excepcionales.

Algunos imprescindibles

Este año, un vino blanco, el Casal da Barca Selección (Bodegas Alanís), un ribeiro suave, con buena acidez, sabroso y frutal que ha conseguido el beneplácito por parte de los jueces, que le han otorgado 89 puntos.

El tercer puesto lo comparten varios y muy variados caldos, pues son hasta once las referencias que acumulan 88 puntos: entre ellos hay tres blancos (Leiroa Doval, Xalima y Plaza Mayor), un rosado (Campo de Gules) y cinco tintos (Taliz, , Viña Alcazaba y Campo de Gules, tanto el joven, como el crianza y el reserva). Con 87 puntos, los blancos Campo de Gules, y los tintos Señorío de Valdenava (crianza y reserva), Viña Alcazaba (joven y crianza), Plaza Mayor y Exilium. Junto a ellos, también un cava en esta lista: el brut nature Siglo XXI, de la bodega Jaume Serra.

Si, en 2022, fueron 11 los vinos que obtuvieron una puntuación de entre 87 y 92 puntos, este 2023 nos deja 23 caldos dentro de las mejores puntuaciones, un éxito que viene a reforzar la apuesta por la excelencia y la máxima calidad de nuestros productos.

Consejos para combatir la piel seca

Hoy en Maskom Supermercados queremos hablarte sobre la piel seca y cómo combatirla. Y es que, con el frío y las bajas temperaturas, la piel sufre cambios y la notamos mucho más seca. Así que debemos tratarla. Hay zonas, como las manos y los pies, en los que esta sequedad es más evidente, pero también hay otras como la cara que sufren en esta época y que tenemos que atender.

Para ello, la técnica en estética en Velvet Estetic Premià de Mar, Barcelona, aconseja hidratar la zona facial con cremas adecuadas a cada edad y tipo de piel. Asimismo, recomienda aplicar una mascarilla facial una vez por semana. Así como usar cacao y vaselina en los labios.

En el cuerpo, siempre que sea posible, hay que aplicar una crema hidratante después de la ducha, esto hará que la piel se sienta más confortable y suave. Respecto a las zonas que más se agrietan como los pies, estas grietas pueden llevar a serios problemas si no las tratas. En las manos, no hace falta decir que hidratarlas con una crema específica ayuda mucho para evitar la sequedad y que estén rasposas y descamadas.

Si mantienes estas rutinas de cuidado durante el invierno reducirás el aspecto seco y conseguirás que tu piel se note más mimada.

¿Aprender a comer? En Maskom te damos estas claves

Esta semana, en Maskom Supermercados, te traemos las recomendaciones del doctor Nicolás Romero, nutricionista conocido por su participación semanal en el programa ‘Saber vivir’ de La mañana de la 1 y por presentar el programa de TVE ‘Dr. Romero’ quien nos da claves para aprender a comer.

La obesidad es un problema que afecta a nuestra salud, sin embargo, eso no significa obsesionarse con lo que comemos. El 39,3% de los españoles sufren sobrepeso y el 21,6 de obesidad, según datos del Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), un hecho que afecta gravemente a la salud de la población. El doctor Romero aboga por un plan de alimentación para mantenerse en forma, sin dietas que puedan ser “arriesgadas y peligrosas”. Su método “Inteligencia corporal” implica re­flexión psicológica para aprender a conocer nuestro cuerpo y cambios en nuestro estilo de vida antes de programar un plan de alimentación propio.

“No utilizamos la comida solo para alimentarnos, sino para paliar otro tipo de deficiencias afectivas”, afirma tajantemente el nutricionista. Es más, según explica, “el 80% de las personas obesas en España no reconocen tener problemas de peso y se autoengañan con lo que comen: llegan a picotear 20 veces al día, además de las comidas principales y, sin embargo, creen que no comen mucho”. Por eso, antes de comenzar un nuevo plan propio de alimentación, el doctor asegura que hay que re­flexionar sobre cómo creemos que nos alimentamos. Para ello da las siguientes pautas:

• Modificar las creencias.

• Desenmascarar el engaño: si comes raciones grandes, si estás continuamente picoteando entre horas…

· Ser muy consciente de lo que comes: planificando los menús semanales y llevando al súper una lista de la compra. “Está comprobado que si se improvisa, se come peor”, explica y añade: “No hay que comprar por impulso, sino eligiendo los productos más saludables”.

· No vivir obsesionado con la comida, ni confiar en dietas milagrosas ni en vitaminas, y sí aprender a conocer nuestro cuerpo y cómo funciona.

· No dejarte presionar por los demás. Por ejemplo, si en un cumpleaños insisten en que comas igual que ellos y tú estás cuidando tu alimentación, debes ser coherente con tu plan y explicarlo para que lo entiendan

Para que el plan de alimentación basado en la inteligencia corporal funcione, hay que adoptar una serie de pautas sanas 10 días antes de introducir esos cambios en la dieta:

  1. Dormir bien y suficientes horas. Un sueño insuficiente provoca sobrepeso. Y está demostrado que dormir menos de seis horas afecta a la salud cardiovascular. También ayuda comer al menos 2-3 horas antes de acostarte y tomar infusiones calientes por la noche, ya que controlan la ansiedad y bajan la temperatura corporal (facilita el sueño).
  2. Alargar las comidas más de 20 minutos, el tiempo que necesita el cerebro para dar la orden de saciedad. Para lograrlo, mastica y bebe muy despacio, saboreando, y convirtiendo la comida en un acto consciente. Nada de comer de forma automática.
  3. No hace falta terminar todo lo que está en el plato. Hay que romper con esa creencia social de obligación.
  4. No ser impaciente. La saciedad llegará, y no tienes que comer más porque creas que te quedas con hambre. Si bebes mucho durante las comidas, te sentirás lleno antes.
  5. Conocer cómo son tus digestiones y qué es lo que te daña. Por ejemplo: si para desayunar tomas aceite de oliva, tomate, zumo de naranja y padeces acidez, tienes que variar los hábitos, porque aunque son alimentos muy saludables, no son buenos para ti.
  6. Estar dispuesto a moverte, a practicar ejercicio de forma regular. Puedes comenzar por caminar 30 minutos diarios a paso ligero al menos tres veces a la semana, y después añadir ejercicios de resistencia (como Pilates).

Reaprender a comer

Si estás convencido de que quieres aprender de nuevo a comer, debes basar tu nuevo plan en tres niveles, que serán la base de tu menú diario de tres platos:

  1. Tomar alimentos ricos en fibra y agua. Hay mucha agua en frutas y verduras, que además son muy diuréticas. Pero también en platos líquidos como caldos, cremas, gazpacho, purés… Además, con estos alimentos ingerimos también minerales y vitaminas de buena calidad. Son muy recomendables como primer plato, porque son muy saciantes.
  1. Ingerir proteínas de buena calidad (animales y vegetales). Si es posible, mejor los últimos, ya que no contienen problemas añadidos (como las purinas perjudiciales, que pueden provocar ácido úrico). Pero las proteínas vegetales también son menos completas en aminoácidos, así que hay que compensar.

• Vegetales: legumbres, cereales, frutos secos y derivados de la soja (como el tofu), semillas…

• Animales. El huevo es muy completo y barato y puede prepararse por ejemplo en tortilla con tomate natural, o con arroz integral… También es muy saludable el pescado, más que la carne. Por ejemplo: 100 g de atún contiene las mismas proteínas que 100 g de ternera, pero el pescado incluye grasas Omega 3, más saludables. Incluye mejillones, sepia, calamares… que pueden ser congelados, ya que no pierden proteínas y son más económicos.

  1. Aceite de oliva virgen para todo: freír, cocinar, aliñar… Se trata de preparar platos ajustados a la dieta mediterránea, dando preferencia a los alimentos frescos, regresando a los platos tradicionales con trucos básicos:

• Optar por los sofritos de nuestras abuelas, para evitar los alimentos insípidos, a la plancha.

• Si se come pan, arroz o pasta, que sea integral.

• Introducir las legumbres 3-4 veces a la semana. Se puede cambiar el compango (morcilla, tocino, chorizo) por las verduras, incluirlas en ensaladas, etc.

El doctor Romero asegura: “Con solo estos ingredientes, una familia puede elaborar un plan de alimentación sano propio, que no nos cree ansiedad, que disfrutemos mientras lo llevamos a cabo y también después, cuando comprobemos que hemos alcanzado nuestro objetivo”.

Por último, asegura que si logramos seguirlo durante un año, estará integrado en nuestra dieta diaria de por vida, así que ya sabes, acude a tu Maskom Supermercados más cercano, que además abre este próximo domingo 3 de diciembre y empieza a realizar tu compra saludable y riquísima con estos consejos que te hemos traído hoy.

8 consejos para dormir bien

Como ya te hemos hablado últimamente en nuestras newsletter y en nuestra web de Maskom Supermercados, seguro que en tu día a día a veces te sientes cansado. Por eso, es importante descansar bien. Y es que descansar es una necesidad de nuestro organismo, pero lograr un sueño reparador no siempre es sencillo, algo que repercute directamente en nuestra salud. ¿Sabes cómo mejorar la calidad de tu sueño? Pues hoy te lo contamos aquí en nuestros Maskomsejos.

Debemos marcar un horario, pues erróneamente, creemos que si un día (por lo general, el fin de semana) dormimos más horas, estamos realizando una cura de sueño. En realidad, lo único que logramos es trastocar los horarios y volver loco a nuestro reloj interno. Cumplir un horario, con independencia del día de la semana que sea, es uno de los mejores hábitos que puedes adoptar.

Tanto en el momento de acostarte como en el caso de desvelarte en mitad de la noche, cuando el sueño no llega, es muy habitual dar vueltas en la cama. Contar ovejitas o cambiar de postura cada cinco minutos solo empeora la situación al aumentar la ansiedad por ver cómo corre el tiempo y seguimos con los ojos abiertos. Si a los 20 minutos no has sido capaz de conciliar el sueño, los expertos aconsejan levantarse y salir del dormitorio.

Realizar una actividad relajante como escuchar música clásica, leer o meditar puede ayudarte a que, al volver a la cama, logres dormirte.

Por lo general, la oscuridad total ayuda al descanso, debido a un proceso biológico. Además, hay que evitar los ruidos. Esto quiere decir que nada de móvil en la mesilla, ya que las notificaciones saltan cuando menos se las espera, ya sea con sonido o con un destello de luz. Las condiciones ambientales también afectan directamente al descanso. Conseguir un ambiente cálido es fundamental. Recuerda que el cuerpo pierde casi un grado al dormirse.

Cenar más temprano

Tan contraproducente es acostarse con el estómago vacío como demasiado lleno. Lo ideal es cenar algo ligero, pero saciante (verduras o frutas), y hacerlo unas dos horas antes de acostarte, para llegar al dormitorio con la digestión acabada y que esta no interfiera con el sueño. Por supuesto, debes evitar el alcohol, los platos muy salados o picantes y la cafeína u otros estimulantes.

Tomar una infusión relajante después de cenar no solo te ‘obliga’ a sentarte y parar tras un largo día, también te beneficias las propiedades medicinales de las plantas como la tila, la melisa o la valeriana. Si eres propensa a levantarte por la noche para ir al baño, cambia esas infusiones por cápsulas y aprovecha las propiedades esenciales de los aceites para darte una ducha relajante antes de acostarte.

Por otra parte, intenta hacer más ejercicio de forma que llegues a la cama no sólo cansado mentalmente sino también físicamente.  Al cuerpo también hay que cansarlo y esto es tan sencillo como hacer algo de ejercicio. No hace falta apuntarse al gimnasio: con un paseo o una corta rutina es suficiente.

Igualmente, es importante dejar fuera del dormitorio los problemas. El estrés y la ansiedad que provocan los problemas que nos llevamos a la cama no solo te impedirán conciliar el sueño, también que te desveles en mitad de la noche, afectando notablemente a la calidad del descanso.

Por último, es importante que tanto tu colchón como tu almohada estén en buen estado. ¿Cuántos años tiene tu almohada? ¿Y el colchón? Los expertos recomiendan cambiar de almohada cada dos años y el colchón, cada diez. Un colchón viejo estará deformado y podrá causarte molestias. Además, deben ajustarse a tus necesidades por peso y postura, entre otros factores.

Alimentación para tener unos huesos fuertes

Hoy, desde Maskom Supermercados, venimos a hablarte de nuestros huesos. Y es que, tener un esqueleto sano es sinónimo de una vejez saludable y activa, pero para llegar a este punto, debemos comenzar a cuidarnos desde la niñez. La alimentación, en este caso es fundamental. En concreto aquellos que nos proporcionan calcio, el cual es el mineral más abundante en el cuerpo humano y cumple un papel esencial pues es el encargado de que tengamos unos huesos fuertes, entre otras funciones.

Al cumplir años, los niveles de calcio en nuestro organismo se van reduciendo, lo que afecta directamente en la densidad ósea. Así, a una menor densidad, nuestros huesos son más frágiles y, por lo tanto, es más sencillo sufrir una fractura.

Es sobre los 30 años cuando se considera que nuestra masa ósea alcanza su punto máximo y, por consiguiente, empieza a ralentizarse el proceso, es decir, empezamos a perder densidad de forma más rápida de la que la generamos. Nuestros huesos no solo son más débiles, también se recuperan de una forma más lenta. Por ejemplo, un niño se rompe un brazo y se recupera en cuestión de días, mientras que una rotura a una edad avanzada puede suponer una pérdida de calidad de vida permanente.

Cuando la densidad de nuestros huesos desciende a niveles muy bajos, se sufre osteoporosis, la enfermedad más común de los huesos. De hecho, solo en nuestro país, la sufren más de tres millones de personas. Uno de los problemas de la osteoporosis es que no presenta síntomas o estos son muy vagos y, por lo tanto, el diagnóstico se puede retrasar hasta que es demasiado tarde, por norma general, cuando se produce una rotura. Por este motivo, la densitometría, prueba diagnóstica que mide la calidad de nuestros huesos, entra ya dentro del protocolo habitual en las revisiones de mujeres mayores de 65. El motivo es que la menopausia, con los cambios hormonales que acarrea, es uno de los factores que puede acelerar el proceso que acaba en osteoporosis.

Aunque la osteoporosis suene a un problema de personas mayores, lo cierto es que es en la juventud cuando debemos empezar a preocuparnos de la salud de nuestros huesos. La cantidad necesaria de calcio varía con la edad, siendo la niñez y la adolescencia las etapas que más calcio requieren, ya que están en pleno desarrollo. Una deficiencia en estas etapas puede ser nefasta para un correcto crecimiento o formación de los huesos. Llegados a la edad adulta, la cantidad recomendada es de unos 1.000 mg diarios, lo que se puede traducir en tres vasos de leche diarios.

Aunque estamos acostumbrados a asociar calcio con leche, lo cierto es que esta no es la única solución para elevar los niveles de este mineral en nuestro cuerpo. Aunque bien es cierto que es el más eficaz, no es el único. Los frutos secos, el pescado y algunas verduras también son una excelente fuente de calcio.

Por lo general, asociamos salud ósea con calcio, pero este no es el único nutriente esencial para nuestros huesos. La vitamina D es casi igual de importante, en parte, porque gracias a ella, nuestro organismo es capaz de asimilar el calcio que consumimos. Los principales productos que debes introducir en tu dieta para aumentar la cantidad de vitamina D son el pescado azul (salmón, atún, boquerones, sardinas…), huevos, setas y, por supuesto, lácteos enriquecidos.

También es importante señalar que una gran parte de vitamina D que recibe nuestro cuerpo procede directamente del sol. Al exponernos a la luz solar, nuestra piel estimula la síntesis de esta vitamina, llegando a ser necesarios tan solo diez minutos (sin protección solar) en verano para cumplir con los requisitos marcados.

Además de revisar tu dieta y cuidar los alimentos que consumes a diario, hay otro factor muy importante que juega en contra de tus huesos: el sedentarismo. La falta de actividad, junto a una mala alimentación, son la combinación ideal para acelerar la descalcificación de los huesos por la pérdida de masa muscular que se produce al no movernos. Y es que el músculo ayuda a fijar el calcio a la estructura ósea, por lo que es importante realizar un mínimo de actividad física marcado por la edad. Por supuesto, no es necesario ir cada día al gimnasio y dedicar mucho tiempo al ejercicio. Desde andar 30 minutos al día hasta deportes que exigen más fondo físico, todos son igual de válidos, mientras cuides las articulaciones.

Ponte las pilas en otoño con estos consejos alimenticios

Los cambios de estación no solo afectan a la ropa que tenemos en el armario, sino que pueden desestabilizar el estado de ánimo. Y, en ocasiones, de manera muy marcada. Hay diversas tácticas para combatirlo y, entre ellas, se incluye la alimentación, por eso en Maskom Supermercados hoy queremos hablarte de ello.

Podría decirse que es la cara B de la astenia primaveral. El cambio de estación puede traer consigo un decaimiento emocional y físico que dura, de media, unas dos semanas. Pero si, en primavera, lo que nos desestabiliza es el aumento de las horas de luz y la subida de las temperaturas, en otoño, sucede lo contrario: los días se acortan, hay que hacer cambio de armario para recuperar los jerséis y los abrigos y las vacaciones estivales ya son un mero recuerdo.

No se puede considerar una enfermedad, salvo que se extienda en el tiempo más allá de los 15 días habituales. Si fuese el caso, habría que consultar con un especialista, por si hubiese patologías asociadas, como anemias o enfermedades más graves.

La dietista y nutricionista Itziar Digón explica que la naturaleza es sabia y hay que hacerle caso a la hora de alimentarse: “Así como en verano nos da frutos con grandes cantidades de agua para hidratarnos, en otoño, nos da cítricos ricos en vitamina C, que fortalecen nuestro sistema inmunitario”.

Comer alimentos de temporada ayuda a preservar nuestra salud, lo que también contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo, por supuesto. Pero hay algunos de ellos que, por su gran aporte de energía son estupendos para luchar contra el decaimiento. La mayoría pueden encontrarse en el mercado durante todo el año, pero el otoño es el momento en el que se recogen. Inclúyelos en tu dieta y notarás cómo tu humor mejora y tu cuerpo se activa. Además, están buenísimos y no te costará nada introducirlos en tus menús diarios.

Bebidas que reconfortan. Bajan las temperaturas y las horas de luz se acortan. En primera instancia, puede parecer un cambio triste, pero es cuestión de mirarlo con perspectiva. Estar en casa con ropa cómoda y una taza con una bebida calentita puede convertirse en uno de los mejores momentos del día. Y si ese líquido humeante tiene propiedades naturales que ayudan a relajarse o a animarse un poco, qué más se puede pedir. Hay muchísima variedad, pero las que mejor valoración tienen entre los expertos y consumidores son las que te detallamos en la columna de la derecha. Algunas de ellas no son ninguna rareza, puede que te sorprenda que, además de servir para calmar el estómago, por ejemplo, también funcionen como relajante.

Alimentos indispensable en tu cocina durante el otoño:

Setas: Además de dar un sabor intenso a las recetas, tienen muy pocas calorías. Entre sus nutrientes, destaca la vitamina B, que va a ayudar al buen funcionamiento del sistema nervioso. Las más populares en España son: Amanita caesarea, Boletus edulis y el rebozuelo o chantarela.

Frutas: Las frutas de otoño están cargadas de antioxidantes y fibra. Ayudan a combatir

el estrés oxidativo, a proteger los órganos vitales y a mejorar el tránsito intestinal. Además, tienen una alta capacidad saciante: manzanas, kiwis y granada son las más indicadas para subir el ánimo.

Hortalizas: Gran momento para este grupo alimenticio. Esta estación es la temporada estrella de muchas de ellas, que siempre amenizan los platos, aportan nutrientes y pocas calorías. Las más aconsejables son: calabaza, berenjena, alcachofa y las coles (repollo, brócoli, coliflor…).

Menú para la memoria

¿Cuántas veces has oído eso de que somos lo que comemos? Pues también puede aplicarse a nuestra memoria. Sigue este menú y mantén tus recuerdos y neuronas en plena forma.

Una investigación de la Universidad Swinburne de Tecnología en Melbourne (Australia) concluyó, tras analizar 18 estudios internacionales, que cuanto más se adherían las personas a la dieta mediterránea el deterioro de su memoria era mucho más lento. Algo con lo que también está de acuerdo la nutricionista Leticia Umami, especializada en psiconutrición, ya que “la base fundamental de la dieta mediterránea son las verduras y las frutas, seguida por granos integrales y proteínas vegetales como las legumbres y los frutos secos, menor consumo de proteínas animales y el aporte de grasa saludable proveniente del aceite de oliva virgen extra. Son alimentos antioxidantes, buenos para nuestras neuronas”.

Además, añade que no resulta complicado reforzar nuestra memoria con una dieta sana.

Este menú es un ejemplo, pero puede variarse con alimentos similares y así beneficiarnos de todos los nutrientes y propiedades de cada uno de ellos. “Cuanto más colorido estén nuestros platos mayor diversidad y, por tanto, la alimentación será completa”, recuerda la experta.

Aquí te dejamos una propuesta completísima del menú que te ayudará a cuidar tu memoria:

Determinar la cantidad de cada ración, dependerá mucho de las necesidades de cada persona y edad. Otra cosa es alcanzar sí o sí las cinco raciones de verduras y frutas al día: dos raciones de verdura (una en comida y otra en cena) y tres piezas de fruta, independientemente de cuales sean y dónde se ingieran. Tampoco hay un tiempo para seguir este menú: debemos comer bien siempre. No sirve de nada cuidar la alimentación unos meses y luego volver a hábitos poco saludables. Si hay dudas, lo mejor será ponerse en manos de un nutricionista colegiado para determinar la dieta correcta.

Croquetas, delicias clásicas

Seguro que si has probado las croquetas de Alteza eres muy fan de nuestras croquetas. Y es que estas además de ofrecer lo mejor de las preparaciones caseras -puesto que no contienen grasas hidrogenadas ni conservadores y se elaboran con aceite de girasol- se preparan en un pispas. Y si eres muy fan te interesa leer este artículo que te traemos hoy desde Maskom Supermercados, ya que las croquetas llevan presentes en nuestra cocinas desde hace siblos pero, en los últimos años, su popularidad ha aumentado.

Las croquetas son tendencia en la gastronomía, sin embargo, su historia se remonta a la cocina francesa del siglo XVIII. Aunque hay varias teorías sobre su origen, se cree que las primeras fueron creadas por el chef francés Marie-Antoine Carême, considerado uno de los padres de la alta cocina francesa. Carême las creó como una forma de utilizar las sobras de carne y aves, combinándolas con una bechamel cremosa y, luego, dándoles forma y rebozándolas antes de freírlas. Rápidamente, ganaron popularidad en la corte francesa y se extendieron por toda Europa. A medida que las croquetas se popularizaban, cada región comenzó a poner su toque distintivo en la receta.

En Italia, se desarrollaron las arancini, croquetas de arroz rellenas de queso o ragú. En los Países Bajos, las kroketten se convirtieron en un aperitivo favorito, rellenas de carne picada. En España, se caracterizan por su cremoso interior y su cobertura crujiente.

Nuestra marca propia Alteza pone a tu alcance algunos de los sabores más demandados, como las de pollo, con un 6% de aceite de girasol, sin conservadores y sin grasas hidrogenadas, y las artesanas de bacalao, que tienen las mismas características, con un 7% de aceite de girasol.

  • Calentar el aceite. Utiliza una sartén o una freidora profunda y asegúrate de que el aceite esté bien caliente antes de añadir las croquetas. La temperatura adecuada del aceite oscila entre los 175 °C y 180 °C. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, las croquetas absorberán mucho aceite y quedarán grasas. Y si, por el contrario, está demasiado caliente, se quemarán rápidamente por fuera antes de que el interior esté hecho.
  • Poco a poco. No llenes la sartén con demasiadas croquetas a la vez. Esto evitará que el aceite pierda temperatura y asegurará una cocción uniforme. Freír las croquetas en lotes pequeños permitirá que cada una tenga suficiente espacio para dorarse de manera uniforme.
  • Toque final. Una vez que las croquetas estén doradas y crujientes por fuera, retíralas del aceite y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Así, estarán listas para ser servidas. ¡A disfrutarlas!

Con el otoño llega la caída estacional del cabello

Con la nueva estación llega también la caída del cabello, así que desde Maskom Supermercados os contamos algunos hábitos para que presumas de un cabello fuerte y sano y evitar la caída del pelo.

La media de caída estimada es de entre 80 y 100 cabellos al día. Sin embargo, en ocasiones, esta caída puede aumentar por factores como el estrés, una mala alimentación o el cansancio acumulado, por lo que, en estos casos, conviene acudir a un especialista. A finales de verano y principios del otoño es normal que aumente la caída del cabello, es la conocida caída estacional en la que el cambio de estación afecta de forma significativa al cabello, al igual que sucede en la naturaleza. Se trata de una caída necesaria, ya que ayuda a renovar el cabello, retomando con normalidad su crecimiento tras uno o dos meses.

El ciclo de regeneración del cabello, explicado a grandes rasgos, consta de tres fases: la fase de crecimiento, la de reposo (en la que deja de crecer durante unas tres semanas) y la de reemplazo (en la que el cabello se cae). Aunque es un ciclo que se repite, el cambio de estación puede afectar provocando un aumento de la pérdida de cabello tanto en hombres como en mujeres. De todas formas, a pesar de que sea un proceso natural, es importante preparar el cabello para intentar reducir esa caída con un cabello más fuerte y sano. Desde los alimentos que ingieres hasta el champú que usas a diario pueden intervenir en el proceso. Sigue estos consejos, que te ayudarán a proteger el cabello, y evita la caída estacional tanto en otoño como en primavera.

Alimentación

Sin duda, es una parte muy importante del cabello, dado que somos lo que comemos. Una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales es clave no solo para reducir la caída estacional, también para mantener una melena sana, fuerte y brillante durante todo el año. Algunos de los alimentos que contribuyen en el cuidado del cabello son los cítricos, el huevo, los lácteos, los frutos secos, las legumbres y el aceite de oliva.

Hay ciertos momentos en la vida de una persona en los que las vitaminas y los minerales que ingiere al cabo del día no son suficientes para las necesidades

del cuerpo y debe tomar una dosis extra. Afortunadamente, hoy en día, hay muchos complementos vitamínicos que ayudan a fortalecer el cabello, tanto durante todo el año como para caídas estacionales como la que sucede en otoño. Estos suplementos deben contener vitaminas del grupo B, zinc, hierro y selenio.

Productos que te ayudan

Los productos de cuidado diario cumplen una función esencial en el mantenimiento de la melena y en un cabello fuerte y sano. En cuanto a los champús, lo mejor es optar por fórmulas suaves que respeten tanto el pelo como el cuero cabelludo en sí, evitando las irritaciones, como el Champú 0% de Crowe (con un 0 % de sulfatos, colorantes, cloruro sódico y siliconas) o la Mascarilla 0% de Crowe (con un 0% de sulfatos y cloruro sódico). También es importante realizar un buen masaje capilar a la hora del lavado, ya que esto hará que los poros se mantengan limpios y libres de cualquier impureza.

En el caso de las herramientas de peinado, conviene prescindir de ellas lo máximo posible. El secador debería usarse a una distancia mínima de unos 30 centímetros y, si es con aire frío, mucho mejor. Aplicarte previamente un producto que proteja el pelo del calor debería ser un indispensable en tu rutina del cuidado capilar.

La forma en nos peinamos también influye, ya que los peinados y recogidos que ejercen tensión sobre el pelo hacen que este sea más propenso a caerse.

Es importante optar por cortes de pelo y peinados que te permitan llevar el pelo suelto el mayor tiempo posible. Además de los peinados, otras acciones,

como frotarlo fuerte y escurrirlo después de los lavados, también contribuyen a deteriorar la hebra capilar y, por tanto, a fomentar la caída.