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25 enero, 2018

Cómo preparar el tapper para la oficina y no morir en el intento

¿A quién no le ha tocado más de una vez tener que comer en el trabajo? Hoy en día son muchas personas las que no pueden permitirse el lujo de comer en casa los días laborables. Bien porque les pilla muy lejos y no les da tiempo a acercarse a comer en su rato de descanso, o bien porque al tener poco tiempo para comer no le queda más remedio que hacerlo allí mismo.

Aun así, comer en la oficina no tiene por qué ser un suplicio si te organizas. Por eso hoy te traemos algunos consejos para que prepares el tapper perfecto.

  1. Tapper apto para calentar en el microondas. Aunque no todas las oficinas tienen un microondas para calentar, la mayoría lo han incorporado ya. Este punto es fundamental porque así la variedad de comidas que te lleves será mucho mayor.
  2. Tener un buen tapper. En cualquier supermercado puedes encontrar tappers que tienen diferentes compartimentos y con un precio bastante económico. Si cuentas con uno así vas a poder organizarte la comida mejor. En vez de comer un único plato podrás llevarte dos cosas diferentes para comer, haciendo más llevadero este momento.
  3. Comida variada y sana. Tenemos la oportunidad de llevarnos una comida casera de calidad al trabajo así que vamos a aprovecharlo. Para que una alimentación se considere equilibrada tenemos que incluir tanto vegetales como proteínas, grasas e hidratos. Por ejemplo, nos podemos llevar preparado una mezcla de pollo, queso, aguacate y canónigos en un compartimento del tapper, y en el otro llevarnos tortitas de trigo (las clásicas mexicanas), y así a la hora de comer podemos prepararnos unos burritos sanos y riquísimos. También podemos añadir en otro compartimento o en un tapper más pequeño que vaya a parte algo de fruta picada. De esta forma tendremos una comida perfecta que nos aportará la energía que necesitamos para el resto del día.
  4. Es importante no llevarnos siempre lo mismo, porque al final nos acabamos cansando. Al comer lo mismo una y otra vez, la monotoneidad hace que no nos sintamos saciados. Si nos ocurre esto, la necesidad de picotear será mayor y todo el esfuerzo no habrá merecido la pena.
  5. Bolsa adecuada. Normalmente llevamos la comida en el mismo bolso o mochila en el que llevamos todo lo demás. Así, corremos el riesgo de que se vuelque la comida y nos manche todo lo demás. Por eso sería una buena idea en invertir en una bolsa que sea impermeable y lleve cremallera, por ejemplo. De esta manera si se derrama algo en la bolsa no manchará el resto de las cosas.

¿Cuáles son vuestros trucos para comer sano en la oficina?

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